domingo, 8 de enero de 2017


La celebración del año nuevo, se ha convertido en una práctica casi mundial, que forma parte de las costumbres y tradiciones de los pueblos.

Sin embargo muy pocos son los que se detienen a pensar en el trasfondo de esa fecha y/o en sus orígenes... De eso se trata este mensaje. Permita Dios puedan disfrutarlo pulsando el siguiente enlace https://youtu.be/gTfr_vNclXQ

¡Más de la muerte!...

¿Cuánto vale un ser querido?... ¿Cuánto lloramos y sufrimos su pérdida? y... ¿Cuánto anhelaríamos volver a tenerlo entre nosotros?...

Dios conoce todo eso, pues por su hijo unigénito Jesús lo sufrió. Pero este sufrimiento de Dios Todopoderoso por su hijo unigénito culminó en parte cuando Jesús resucitó, por eso lo importante de creer en Él.

Difícil es entender el misterio de la vida y de la muerte. Dios nos enseña en su Palabra Divina que “...Todo acontece de la misma manera a todos; un mismo suceso ocurre al justo y al impío; al bueno, al limpio y al no limpio; al que sacrifica, y al que no sacrifica; como al bueno, así al que peca; al que jura, como al que teme el juramento...” (Eclesiastés 9:2) y añade al comienzo del verso 5 “...porque los que viven saben que van a morir...”

domingo, 25 de diciembre de 2016

¿DONDE ESTA TU CORAZON?




Nuestro Señor Jesucristo se encontraba ante un grupo de personas, en su gran mayoría conocedores de la ley (escribas, fariseos y sacerdotes), quienes habían añadido a las enseñanzas de la Ley de Dios, diversos mandamientos y doctrinas relacionadas con tradiciones de ancianos, impuestas por ellos mismos, restando importancia al amor, la misericordia, la humildad y la justicia, demandada por Dios en su palabra.

Ante esta situación, Jesús, siempre cuidadoso en mostrar y enseñar conforme a lo dispuesto por Dios mismo, hace referencia a las palabras del profeta Isaías respecto a la Ariel: “…Dice, pues, el Señor: Porque este pueblo se acerca a mí con su boca, y con sus labios me honra, pero su corazón está lejos de mí, y su temor de mí no es más que un mandamiento de hombres que les ha sido enseñado;…” (Isaías 29.13)

sábado, 8 de octubre de 2016

El justo por su fe vivirá

Es común escuchar a las personas argumentar acerca de quien tiene la culpa por uno u otro problema del diario acontecer de este mundo. Y hay quienes en su hablar, profieren quejas al Dios Todopoderoso, como reclamando algo que merecen o que no debiera ser, pero.. ¿Cuántos se detienen a buscar respuesta en su propio corazón, respecto a su propia conducta?
La maldad de nuestras sociedades no se refiere a lo particular que hace uno u otro, sino a todo el conjunto de cosas malas que cada quien hace, es decir, todos somos culpables. ¿Qué es lo que se espera entonces que haga Dios?
Te invito a escuchar el video haciendo click en el siguiente enlace https://youtu.be/bkVagb3_icE

jueves, 7 de julio de 2016

LA NUEVA VIDA EN CRISTO JESUS

Desde el principio de la creación Dios bendijo al hombre (Génesis 1.28); y la palabra “maldición” junto a sus consecuencias, la vamos a encontrar en la historia luego que el pecado entró al mundo mediante la desobediencia de Adán (Génesis 3.14–19).

Salmos 1:1 nos habla de una bendición especial:
“…Bienaventurado el varón que no anduvo en consejo de malos, ni estuvo en camino de pecadores, ni en silla de escarnecedores se ha sentado;…”

No obstante, esta bendición está unida a la nueva vida en Cristo que el Todopoderoso espera de los que decimos haber creído, como continúa el Salmo: “…Sino que en la ley de Jehová está su delicia, y en su ley medita de día y de noche…”

El apóstol Pablo, exhortaba a los judíos diciéndoles “…el nombre de Dios es blasfemado entre los gentiles por causa de vosotros...” (Romanos 2.24), y asimismo hoy día, muchas personas rechazan el evangelio apoyándose en las malas conductas de los que dicen ser cristianos.

Sería interesante, entonces, que cada quien se haga una autoevaluación considerando lo que nos enseña la Divina Palabra. Podemos citar, por ejemplo, algunas porciones bíblicas:

LA NUEVA VIDA EN CRISTO JESUS

Desde el principio de la creación Dios bendijo al hombre (Génesis 1.28); y la palabra “maldición” junto a sus consecuencias, la vamos a encontrar en la historia luego que el pecado entró al mundo mediante la desobediencia de Adán (Génesis 3.14–19).

Salmos 1:1 nos habla de una bendición especial:
“…Bienaventurado el varón que no anduvo en consejo de malos, ni estuvo en camino de pecadores, ni en silla de escarnecedores se ha sentado;…”

No obstante, esta bendición está condicionada a la nueva vida en Cristo que el Todopoderoso espera de los que decimos haber creído, como continúa el Salmo: “…Sino que en la ley de Jehová está su delicia, y en su ley medita de día y de noche…”

El apóstol Pablo, exhortaba a los judíos diciéndoles “…el nombre de Dios es blasfemado entre los gentiles por causa de vosotros...” (Romanos 2.24), y asimismo hoy día, muchas personas rechazan el evangelio apoyándose en las malas conductas de los que dicen ser cristianos.

Sería interesante, entonces, que cada quien se haga una autoevaluación considerando lo que nos enseña la Divina Palabra. Podemos citar, por ejemplo, algunas porciones bíblicas:

martes, 3 de mayo de 2016

¿Qué pasó con todo lo bueno?



Cuando Dios terminó de crear los cielos y la tierra, con todo lo que en ellos hay, se detuvo a contemplar su creación …Y vio Dios todo lo que había hecho, y he aquí que era bueno en gran manera…(Génesis 1.31).

Siete veces el Todopoderoso expresó que “todo era bueno” (Génesis 1.4,10,12,18,21,25,31) y se tomó un descanso;… el gran dilema es la pregunta que encabeza este mensaje ¿qué pasó con todo lo bueno?.

Es necesario reseñar que Dios hizo a Adán señor de todas las cosas y solo le dio una condición: “del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás; porque el día que de él comieres, ciertamente morirás… (Génesis 2.17).